Arquitectura Biomimetica y La refrigeración de los Termiteros

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La Biomimesis (de bio, vida y mimesis, imitar) o Biomimetica es el estudio de la naturaleza, sus modelos, procesos y elementos, como fuente de inspiración para resolver y mejorar los problemas humanos. 
Existen infinidad de ejemplos de aplicaciones de la biomimetica en un gran número de sectores. La construcción es uno de los más implicados, ya que los principios se pueden aplicar tanto a materiales, elementos y sistemas. Aunque nos encontramos en un momento de “emergencia” de la arquitectura biomimetica debido a la cada vez mayor implicación del medio ambiente y la sostenibilidad, la biomimetica no es algo nuevo. Antonio Gaudí ya visiono esta revolución  formal usando todo tipo de curvas y superficies geométricas, asumiendo una de las máximas en la naturaleza: el material es más caro que la forma.
 
“El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos”. –Antonio Gaudí
En este blog, ya hablamos de los Exprimidores de nube que para precipitar el agua imitan el anverso de algunas hojas o a los escarabajos, que lo han hecho durante millones de años. En esta entrada vamos a hablar de los termiteros y el principio de refrigeración por evaporación que usan.
 
 
 
Para mantener la temperatura, las termitas realizan pequeñas aberturas en la parte inferior de los termiteros, donde el ambiente es más húmedo. Estas galerías actúan como atrapa brisas y disminuyen la temperatura del aire a medida que circula por las galerías. Este proceso se denomina refrigeración por evaporación, el aire seco pasa sobre el agua y absorbe parte de ella. Esto ocurre cuando la presión del vapor y la temperatura del aire y del agua intentan igualarse. El calor se mueve de la temperatura superior del aire hacia la temperatura inferior del agua y, por lo tanto, refresca el aire. 
 
 
Usando el ejemplo de los termiteros para su diseño el arquitecto Michael Pearce proyecto el Eastgate en Harare, Zimbabue. 
Al igual que el termitero, el Eastgate está ventilado y climatizado por medios  naturales, consiguiendo mantener su interior a una temperatura constante y fresca durante todo el año, sin recurrir a la refrigeración artificial. El edificio tiene cuatro paredes gruesas de mampostería en el exterior y un atrio de siete pisos de altura en el interior. El aire exterior ingresa a través de múltiples ventilaciones y la masa del edificio lo calienta o lo enfría en función de cuál esté más caliente: el hormigón de la estructura o el aire.
 
 
 
La ventilación del Eastgate cuesta una décima parte de la ventilación de un edificio equipado con aire acondicionado estándar y consume un 35% menos de energía que seis edificios convencionales. Tal como lo descubrieron los propietarios del Eastgate, un edificio que tenga un uso eficiente de la energía también puede resultar bueno para el bolsillo. Durante los primeros cinco años del edificio, ahorraron $3,5 millones en gasto energético gracias a su diseño exclusivo.
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