Cazadores de Mitos: La Calefacción

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Todos los años por estas fechas nos encontramos con las mismas leyendas urbanas sobre la calefacción. Trucos de como podemos ahorrar con nuestra calefación. Pero ¿Son verdaderamente efectivos? En esta entrada vamos a averiguar si el “cuñadismo” tiene razón o no con 3 mitos muy extendidos.

Mito 1: Apagar y encender la calefacción sale más caro que dejarla encendida

La pregunta del millón: ¿Qué consume menos: mantener la calefacción encendida todo el tiempo (incluso cuando dormimos o salimos de casa) o apagarla y volver a encenderla? La teoría de que es más sostenible mantener la temperatura constante está bastante extendida. Sus partidarios tienen como argumento que si la temperatura de la vivienda desciende, después es necesaria más energía para recuperar la temperatura de confort.

En este aspecto todos los estudios son unánimes:  se gasta menos energía apagando la calefacción por la noche o al ausentarnos largos periodos de tiempo (como la jornada laboral) que manteniéndola encendida. Así lo indica, por ejemplo, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético, IDAE, que aconseja: “ajustar el encendido de la calefacción al horario real de ocupación de las viviendas y apagarla por la noche, ya que cuando estas acostado y arropado no es necesaria la calefacción”

El argumento de que el apagado y posterior encendido tiene un consumo más intenso es correcto, pero este tendrá lugar durante un tiempo menor y el balance resulta positivo para quienes apagan y vuelven a encender la calefacción.

Esto se debe en gran parte a que nuestras viviendas tienen una pérdida de calor a través de muros, ventanas, techos… Esta energía que debemos aportar al sistema para compensar las pérdidas es mayor mientras mayor sea nuestra temperatura de confort. Bajar nuestra temperartura de 21ºC a 20ºC puede suponer un ahorro del 7%. Mientras que si apagamos la calefacción, dejamos de compensar las pérdidas de calor y luego encendemos tendremos un pico de consumo para volver a alcanzar la temperatura de confort, pero habremos compensado con creces ese consumo.

Mito 2: No hay calefacción con placas solares.

Las instalaciones solares térmicas pueden utilizarse para apoyar el sistema de calefacción. Sin embargo, esta es una aplicación porcentualmente menos rentable. El código técnico de la Edificación, CTE ha impuesto la obligatoriedad en viviendas de obra nueva de instalar equipos de energía solar térmica para el Agua Caliente Sanitaria, ACS y la mayoría de estos equipos por si solos no sirven para apoyar al sistema de calefacción.

Primero. El agua que acumulamos es para el ACS y no se puede mezclar con el agua de calefacción (son circuitos distintos)

Segundo. Estos equipos no están dimensionados para incluir un aporte en la calefacción. Tendríamos que disponer de un equipo de paneles mucho mayor dimensionado para satisfacer ese aporte.

Tercero. Al necesitar la mayor demanda de calefacción en invierno cuando el aporte solar es menor, para conseguir un ahorro significativo es necesario que el sistema de calefacción sea a baja temperatura (40º como el suelo radiante) siendo poco aconsejable para otros sistemas a mayor temperatura (60º como los radiadores)

Si queremos una instalación térmica que apoye a la calefacción de baja temperatura se puede coger como una aproximación muy genérica: Una superficie de paneles térmicos de un metro cuadrado por cada 10 metros cuadrados de superficie a calefactar, para obtener un ahorro aproximado del 20% del consumo energético.

Mito 3: Las calderas de condensación necesitan radiadores más grandes.

Los partidarios de esta teoría muy extendida se basan en que las calderas de condensación necesitan una temperatura de retorno inferior para trabajar en régimen de condensación y optimizar el rendimiento. El dato es correcto, pero no por eso necesitamos radiadores con más elementos.

Primero, vamos a aclarar que las calderas de condensación son siempre más eficientes que las convencionales, aunque estas no trabajen en régimen de condensación. Aclarado esto, vamos a ver porque no hace falta radiadores más grandes necesitando una temperatura de retorno más baja.

El RITE indica que los emisores deberán estar calculados para una temperatura media de emisor de 60ºC como máximo. Aquí parece que vamos a tener que colocar radiadores más grandes, sin embargo, no es el único cambio normativo que hemos tenido. La entrada en vigor del C.T.E. modifico las exigencias en aislamientos y cerramientos entre el C.T.E-HE 1 y la antigua NBE-CT 79 la potencia calorífica a instalar se ha visto reducida en un 38,4 % mínimo.

Es decir, respeto al número tradicional de elementos, el RITE aumentaría la proporción, pero al incluir el C.T.E. no solo no tendremos que incrementar el número de elementos, sino que incluso podrían bajar.

Como ejemplo podemos ver una vivienda de 120m2 en Madrid, calculado con la antigua NBE y el actual CTE en el que antes instalábamos 91 elementos y ahora instalaríamos 75 elementos