El techo radiante

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El techo radiante es un sistema sostenible y eficiente de calefacción, y aunque nos parezca revolucionario el Techo Radiante apareció por primera vez en el año 1953 en Holanda.  En esta entrada veremos las ventajas de la calefacción radiante y las ventajas que puede aportar el techo radiante frente al suelo radiante.

La calefacción radiante es uno de los sistemas emisores más eficientes que existen, consiguiendo un elevado ahorro energético. Las emisiones de la calefacción radiante, suelo o techo, se basa en la transmisión del calor por radiación en vez de por convección como lo hacen: radiadores, fancoils o estufas de biomasa.

Un emisor puede transmitir el calor de tres formas (simultaneas): contacto, convección y radiación. La proporción de una u otra forma depende de las características del emisor. En la calefacción tradicional por radiadores, la mayor parte del calor se transmite por convección, es decir, el calor se transmite al aire que hace de transmisor. Mientras que en la calefacción por radiacción la mayor parte del calor se trasmite sin necesidad de ningún medio

En las calefacciones tradicionales, la mayor parte del calor se transmite a través de convección. Esto significa que el calor se transmite a unas moléculas que funcionan como medio transmisor: el aire. éste es el caso de la mayor parte de los sistemas de calefacción: los radiadores convencionales, fancoils, estufas de biomasa…

En el caso de la calefacción por radiación, sin embargo, la mayor parte de calor no se transmite en forma de energía calorífica a través de un medio, sino como radiación infrarroja que viaja a través del espacio, de la misma forma que la energía del sol llega hasta nosotros desde el espacio exterior. En este tipo de transmisión del calor, no se calienta el aire, sino que los infrarrojos se convierten en energía calorífica sólo cuando alcanzan una materia sólida.

El ‘secreto’ de que la calefacción emita radiación en lugar de calor no radica en ningún aparato sofisticado, sino simplemente en la propia naturaleza del foco emisor del calor: la radiación aumenta a medida que aumenta la superficie de emisión. Así que si hay que hablar de algún “secreto” ese es la gran superficie de emisión.

Los sistemas radiantes además trabajan con una temperatura de emisión mucho menor, por lo que el aporte de la energía solar térmica puede ser bastante mayor.

Soluciona el problema de la estratificación.

La estratificación es un problema que surge de la utilización de sistemas de calefacción por convección, ya que, al trasmitir el calor al aire, este se vuelve más ligero y se concentra en el techo, mientras en el suelo apenas hay variación de temperatura. Este fenómeno aparece siempre en locales con mucha altura libre como polideportivos o naves. La estratificación supone un fuerte consumo de energía y el cálculo de las perdidas depende de diferentes variables: diferencia de temperatura entre suelo y techo, altura libre,…

Tras ver las ventajas del sistema radiante, veamos que aporta el techo radiante frente al suelo radiante. Entre ellas, hay que destacar la mejora básica y principal: que requiere de mucha menos obra y que es más sencillo sustituirlo, motivos por los cuales podemos prever que el techo radiante es el sistema para edificios ya construidos y remodelaciones. En oficinas, donde ya exista un falso techo, es suficiente con sustituir las planchas tradicionales de cartón yeso por las planchas prefabricadas con el techo radiante.

Y si alguno se lo está preguntando ¿Existen paredes radiantes? Si, actualmente se puede calefactar casi cualquier superficie, permitiéndonos intervenir de un forma sencilla y económica, a la vez que implantamos un sistema eficiente que puede reducir el consumo hasta un 40%.

 

Más info:

https://www.uponor.es/soluciones/climatizaci%C3%B3n-invisible/techo-radiante.aspx