“Heineken Wobo” un ladrillo-botella adelantado a su tiempo

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
En 1960 Alfred Heineken, nieto del fundador de la empresa visito las isla caribeña de Curasao donde vio que los habitantes de esta isla recurrían a la basura que encontraban en sus playas para utilizarla como material en la construcción de sus viviendas, entre esa basura se encontraban botellas de cerveza. 


Así Alfred Heineken, junto con el arquitecto John Habraken, ideó un envase capaz de funcionar como ladrillo. Se trata de la Heineken WOBO, una pieza de vidrio creada para funcionar como una botella y una vez consumida la cerveza, podía ser usada como ladrillo para construir. 
El diseño de Habraken permitía que el cuello de una botella se insertara en la base de la siguiente, y para solucionar las esquinas y aberturas la WOBO fue diseñada en dos formatos -350 y 500 mm- aunque no había manera de resolver si dos botellas llegaban a encontrarse en los extremos, como con otros materiales de construcción prefabricados necesita adecuar las dimensiones del diseño a las medidas de la pieza que hace de unidad. Aunque tuvo otros problemas más difíciles de resolver como su tendencia a romperse durante la construcción y su disposición horizontal requería una mayor cantidad de cristal grueso. 
Aun con los problemas que planteaba, Heineken continúo insistiendo en la idea y planteo la impresión de instrucciones para su uso como ladrillo en la etiqueta. Mientras que Habraken sugirió el uso de unos pallets de plástico que pudiesen reutilizarse como material de cubrición para los techos. 

Sus esfuerzos no sirvieron para convencer a la cervecera  el departamento de marketing no veía conveniente asociar su imagen de marca a la de la casas para pobres y además existía preocupación por la posible responsabilidad en caso de derrumbe de alguna de la vivienda por lo que la empresa rechazo los planes de continuar con la fabricación. Se realizaron solo 100.000 botellas de prueba.


A pesar de su corta vida y los problemas que tuvo, el concepto fue revolucionario para la época, como describió el autor y crítico de arquitectura Martin Pawley: “fue la primera producción masiva diseñada desde el principio para tener un uso secundario como elemento de construcción” 
En la actualidad, en el Museo de Heineken en Ámsterdam se expone una pared construida gracias a estas botellas.
Más Información:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *