Memética y arquitectura, o como las formas se replican

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La memética es una protociencia, derivado del principio darwiniano de evolución, que propone un modelo de transferencia de información cultural o de ideas.  El etólogo Richard Dawkins” en 1976 con su libro “El gen egoísta” fue el primero en acuñar el término “meme”. Dawkins sugirió la existencia de unidades culturales capaces de ser trasmitidas a través de la imitación, de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente. Una melodía, un eslogan, una broma o una superstición, así como una ideología política, una religión, y sobre todo para lo que nos ocupa, una forma puede ser considerado todos como memes.

Si volvemos la vista al pasado de la arquitectura, se nos presenta como un verdadero jardín de memes, desde los elementos más elementales como el dintel o el arco a los complejos ordenes clásicos y estilos arquitectónicos. Al igual que los genes su propagación ha dependido de la proximidad geográfica, o mejor, de la velocidad de comunicación entre individuos. Así el arte gótico que nació en el norte de Francia necesito cuatro siglos para extenderse por toda Europa; El Art Nouvea, también nacido en Francia, se extendió al continente europeo en tan solo unas décadas, entre los siglos XIX y XX. En la actualidad, en la era de internet las redes sociales,  la globalización ha hecho que en la actualidad, la proximidad geográfica de las fuentes sea innecesaria para la transmisión de los memes.

Ante la abundancia de elementos memeticos y su gran disponibilidad, como ocurriría en un ecosistema biológico, el exceso de variedad no permite la creación de “especies” estables la cual actué durante un tiempo  para producir una selección cultural, ni de especies locales ya que la influencia es independiente de la distancia física. Es decir, el extraordinario poder de la web, hace que el número de ideas de arquitectura sea tan grande que ninguna tiene el tiempo suficiente para desarrollarse y estructurarse en un estilo, y no tiene sentido hablar de la arquitectura española, mediterránea o asiática, ya que las influencias son globales.

Pero la principal característica del memes su “egoísmo” intrínseco: aquello que lo vuelve apetecible y le permite difundirse no depende de si es cierto o bueno, solamente que garantice una ventaja real para los individuos y para el contexto cultural en el que se necesita: su propagación depende exclusivamente de su nivel de dificultad para ser imitado y replicado.

Si nos fijamos en los cinco puntos lecorbusianos a través de la memética, de repente nos damos cuenta de que eran una perfecta “maquina a reproducir”, sin duda, mucho más eficiente  que a habitar. Aunque las reglas del juego hayan cambiado, como hemos mencionado anteriormente y algunas soluciones no puedan elevarse a estilos, los mismos memes se vuelven ampliamente exitosos, son repetidos por todo el mundo y terminan agrupados por tipos en los tablones de Pinterest de muchos arquitectos.

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La cuestión que nos planteamos llegado a este punto es: ¿Algunas formas son elegidas porque producen mejor arquitectura o porque tienen cualidades que las hacen más fáciles de copiar y, en definitiva, facilita el diseñar?

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