Métodos disuasorios de ayer y hoy para no orinar en la calle

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

¿Soléis mear en la calle? Mear en la vía publica es una acción castigada con multa en España, pero todos podemos pronunciar el “mea culpa” 😉 Y aunque muchos no lo veamos como un hecho vandálico, si tenemos que aceptar que en determinados barrios es un verdadero problema.

¿Pero qué podemos hacer para evitar que nuestra fachada se use como urinario público? Aunque muchos penséis que es un problema actual de las zonas de bares y marcha nocturna, es un problema más antiguo de lo que pensáis. Y como siempre que hay un problema se busca una solución.

En el centro de Sevilla en lo que fue la antigua judería encontramos las esquinas que quedan entre edificios achaflanadas como un método disuasorio para evitar que se utilizasen esas esquinas como urinarios. El desalineado del centro de las ciudades deja muchas esquinas donde descargar una vejiga llena, la solución arquitectónica de achaflanar las esquinas provoca que uno no se pueda acercar del todo al muro y además el pipí cae directamente sobre los zapatos.

 

Poco les importa a los juerguistas que salen por el barrio de St. Pauli en Hamburgo que las esquinas entre casas estuviesen achaflanadas porque orinan en cualquier parte de la calle. Los vecinos cansados de que su barrio oliese como una alcantarilla han tenido la brillante idea de aplicar en sus paredes una pintura superhidrófoga (utilizada para pintar barcos) que repele cualquier líquido, por lo que al orinar el pipí salpica sobre la persona con casi la misma fuerza.

 

Posiblemente algún que otro urinario resolvería el problema pero ante la pasividad por parte de los ayuntamientos (antes y ahora; aquí y en Alemania), los vecinos toman la iniciativa y tiran de ingenio. Os dejo a vosotros la valoración de si son medidas eficientes o no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *